¿Las Editoriales de Autopublicación son una estafa?
Antes de meternos en harina, queremos dejar algo clarísimo: el objetivo de esta entrada no es desprestigiar a ningún sello ni tirar hate a nadie. Cero dramatismos. Como profesionales del sector, nuestro trabajo es que los autores estéis informados con la realidad en la mano. Estamos bastante cansados de leer tantas milongas por internet que solo consiguen liarle la cabeza a quien está empezando a escribir. Y para entender cómo funciona de verdad este mundillo, lo mejor es ir al origen:
«editorial: adj. Perteneciente o relativo a la edición o a los editores. f. Empresa editora.» — RAE.
Al grano. Eso es lo que dice el diccionario. Y si te fijas en esa última palabra, la RAE no habla de ONG ni de caridad cultural: habla de empresas.
Seguro que has leído un millón de veces eso de que «una editorial jamás de los jamases debería cobrarte por publicar». Quienes dicen esto con tanta rotundidad, sinceramente, no tienen ni idea de cómo funciona este sector por dentro. La realidad es mucho más simple: todas las editoriales, sean tradicionales o de autopublicación, son negocios. Y como cualquier negocio… cobran. Siempre. Lo único que cambia es cómo te cobran.

La tradicional no te pide dinero, pero cobra en especie
Existe el mito de que publicar con una tradicional te sale «gratis». Y sí, no sacas la tarjeta del bolsillo para pagar la imprenta ni a los correctores, pero eso no significa que no pagues. Te cobran, pero de otra manera:
1º Tus derechos de autor: Para que saquen tu libro, les cedes la explotación de tu obra durante años a través de contratos kilométricos. Por lo tanto, deja de ser tuya a efectos prácticos.
2º El control creativo: Como son ellos los que ponen el dinero, quieren ir a lo seguro. Así que van a decidir sobre la portada, el título e incluso te van a pedir que cambies partes de la historia si creen que así va a vender más. Al final importa que venda.
3º Tus beneficios: Te vas a llevar un porcentaje tirando a pequeño de las ventas (normalmente entre un 8% y un 10%). Y oye, es normal, ellos han arriesgado su dinero y tienen que comer.
4º El bloqueo de tu obra: Si el libro no vende lo que esperaban, se queda aparcado en un cajón. Tu obra no se reimprime, pero tampoco puedes moverla, volver a editarla por tu cuenta ni llevarla a otro sitio porque ellos siguen teniendo los derechos atados por contrato.
A eso súmale que no aceptan todo lo que les llega, pero ni de lejos. Puedes tirarte meses (o años) esperando un mail que nunca llega, o acabar contratando a un agente para que le cambie el alma a tu libro y así «les encaje».
Y rompamos otro mito enorme: que te publique una tradicional no significa que te vayas a hacer rico ni famoso. Van a poner tu libro en las tiendas, sí, pero no se van a matar a hacer publicidad por ti si no eres un autor superventas. Hay gente en tradicional que no vende ni 20 copias y autores independientes que venden miles. Nada que ver.
La autopublicación: tu proyecto, tus reglas
Por mucho que a algunos les pise el orgullo, las empresas de autopublicación también son, legalmente, editoriales. La diferencia es que aquí las cartas están sobre la mesa desde el minuto uno: no van a invertir su capital en tu libro.
Tú pagas por los servicios que necesitas para publicar (corrección, edición, maquetación, portada, impresión, marketing) y, a cambio:
1º Te quedas con el 100% de los derechos de tu obra. Sigue siendo tuya y solo tuya.
2º Tienes el control total: decides la portada, el texto, el precio de venta al público y hasta el último detalle.
3º Te llevas el 100% de los beneficios de las ventas (salvo si es una coedición, pero eso da para otro artículo aparte).
Pagas por un trabajo profesional, mantienes la propiedad de lo que has escrito y mandas tú. Fácil.
Ninguna es mejor: depende de lo que busques
Queremos dejarlo muy claro: ni una es la panacea ni la otra es una estafa. No hay modelos de primera ni de segunda división, solo son dos vías comerciales distintas para necesidades distintas.
1º La vía tradicional es una opción fantástica si tu meta principal es despreocuparte de la inversión inicial, contar con el respaldo de un sello establecido y no te importa ceder el control creativo ni los derechos a cambio de que la editorial asuma el riesgo financiero.
2º La autopublicación es la alternativa ideal si tu prioridad absoluta es mantener la propiedad total de tu obra, tomar cada decisión creativa y gestionar el 100% de los beneficios, asumiendo tú mismo el coste de la producción.
Ambas son opciones totalmente respetables y legítimas. Lo único que queremos es que tengas la realidad sobre la mesa, sin mitos ni mentiras, para que puedas decidir con criterio qué es lo que más le conviene a tu libro. Al final hay que quitarse las vendas: el sector editorial es un mercado. Ambas opciones tienen sus pros y sus contras, y entender cómo funciona el juego es la única forma de no equivocarte al elegir el camino para tu libro.
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